Ay
eleims:
hay una sombra que pasa por mi mente
me canta al oído lo que debo decir,
lo que debo sentir cuando quiere:
yo soy más él que yo mismo
y aún así me siento como siempre.
Yo, ausente, como quien dice:
Buenas noches, y te da la mano
una mano que corta un machete.